FRANCISCA MATEOS RODRÍGUEZ |
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FRANCISCA MATEOS RODRÍGUEZ
nos legó su honestidad y honradez, su alegría por
sentirse viva, su contribución a una sociedad más justa
y tolerante, su esfuerzo por entregar a las futuras generaciones un mundo mejor, su dedicación al
trabajo y su entrega a los demás. Esta Fundación
quiere transmitir a las nuevas generaciones el
legado de aquella mujer que fue para nosotros madre, amiga,
maestra, una referencia moral, ética y cultural, que nos enseñó a vivir y a pensar, el faro
capaz de iluminar a otros hombres, de darles valor y
esperanza. Dª. Francisca Mateos Rodríguez llevó una vida ejemplar y
consecuente con su firme creencia religiosa.
Francisca Mateos Rodríguez nació en Serradilla (Cáceres-Extremadura), el día 28 de Febrero de 1904.
Hija de labradores, comenzó a estudiar a los 22 años
rodeada de la incomprensión y falta de ayuda de una
sociedad que la ahogaba, y que calificaba de excentricidad
sus ansias de superación personal.
A pesar de gozar de un buen prestigio entre la sociedad, los profesores tenían fama de tener una profesión mal remunerada y sacrificada. La situación de España era precaria y la labor docente era vital para el futuro inmediato del país. A la difícil coyuntura ya existente se sumó la guerra civil, que terminó por destruir la frágil estructura existente. Durante la guerra, Francisca Mateos ejerció como profesora y directora en un grupo escolar de Valencia de Alcántara (Cáceres).
UN SOLO HOMBRE EN SU VIDA: D. BELISARIO SÁNCHEZ GÓMEZ. Finalizada la En Madrid, el matrimonio con los tres hijos se alojan en la calle Barbieri , mudándose posteriormente a un pequeño chalet de Ciudad Jardín y, finalmente, a un chalet de protección pública en un barrio recién construido en Carabanchel. Cuando ya todo apuntaba a una estabilidad familiar, la muerte de D. Belisario le sorprende un 17 de Septiembre de 1954, dejándole viuda y al cargo de toda una familia s sus 50 años. Sin tiempo apenas para disfrutar de la vida en familia, Dª. Francisca tuvo que sufrir el luto en silencio, y cargó con todas las responsabilidades en solitario. La vida debía continuar.
LOS HIJOS Fruto de esta unión nacieron sus tres hijos: Elvira, Belisario y Ángel. Cada uno de ellos podría escribir su propia biografía, ya que la influencia de sus padres ha impreso en cada uno unas cualidades humanas y profesionales extraordinarias. A pesar de haber vivido la post-guerra y haberse quedado huérfanos de padre tan pronto, lograron superar sus estudios con brillantez y convertirse en destacados profesionales.
LA ESCUELA Las circunstancias de la post-guerra convierten a las escuelas en
auténticas casas de acogida. Dª. Francisca Mateos eleva entonces su
profesión a términos heroicos, acogiendo, enseñando y alimentando a su
alumnado con los pocos recursos de los que dispone. Su profesionalidad,
humanismo y carácter alcanza una cualidad memorable. En la actualidad
todavía quedan personas que pueden dar testimonio del cariño y
agradecimiento hacia ella. Sus alumnos fueron conscientes de que ella
siempre luchó por conseguir todo lo mejor para ellos. Su trabajo no
terminaba en las aulas, ya que tuvo que luchar contra las duras circunstancias de
la vida y contra la cerril burocracia administrativa. Los poderes
públicos invirtieron grandes sumas de dinero en monumentos, campañas
militares, festejos y acontecimientos, mientras en la Escuela Pública
los niños presentaban carencias nutritivas y sufrían de las penurias
económicas de sus padres. Dª. Francisca Mateos recuperó escuelas de las
ruinas, administró los recursos públicos con una efectividad increíble,
sacando más rendimiento del que se podría esperar. Como responsable del
colegio, siempre fue la primera en dar ejemplo a los demás, no
amilanándose ante las dificultades y mirando siempre hacia delante. Si
el problema era escolar, se preocupaba por las circunstancias personales
del alumno: o bien utilizaba su despacho como aula para ayudar al niño
en sus estudios, o bien se preocupaba personalmente por la situación de
sus padres. Su despacho nunca fue un sitio destinado al castigo o a la
recriminación, sino a la audiencia y a la
ARTÍFICE DEL C.E.I.P. ANTONIO MACHADO Si ya su vida profesional fue brillante y productiva, habría que añadir una trayectoria personal aún mas asombrosa. En la actualidad, las personas que le conocieron personalmente, todavía la alaban. Personas de todo tipo y condición: desde los que ocuparon cargos públicos, compañeros de profesión, vecinos, amigos, alumnos....Una autentica institución y un ejemplo personal por donde fuera. Siempre aportaba una solución para todo, un sitio en la mesa para el visitante, unas palabras de consuelo para el que las buscaba, tiempo para hablar y unir a las personas. Y, es que nadie como ella para unir. Su extraordinario carisma y su profunda fe en el Cristo de la Victoria le convirtieron en una gran humanista. Lejos de interpretar la vida desde un prisma de intransigencia religiosa, Dª. Francisca mantenía sus profundas convicciones religiosas respetando las ideas de los demás y predicando con el ejemplo. La Cultura no está reñida con la fe, y se puede aprender de los demás cuando existe una voluntad positiva. Esta voluntad positiva es la que une a las personas bajo un paraguas de amor, comprensión mutua y solidaridad.
FUNDADORA DE LA COFRADÍA DEL STMO. CRISTO DE SERRADILLA EN MADRID Extremadura siempre ha llevado la etiqueta de ser "la cenicienta" de España. La pobreza y la falta de desarrollo de la región ha provocado la diáspora de extremeños a las grandes ciudades en busca de un futuro cierto. A Madrid llegaron multitud de extremeños en busca de trabajo. Tuvo que ser duro dejar el apego familiar y el campo, para asentarse en un laberinto de cemento y asfalto a más de 200Km. de su tierra. En Madrid todo resulta extraño y el desapego llega a convertir a la persona en un habitante, sin raíces ni costumbres. Con el tiempo se convierte en una crisis de identidad. Los que se han visto obligados a vivir en el extranjero conocen este extremo de primera mano. Como humanista e intelectual, Dª. Francisca Mateos
fue consciente de esta circunstancia porque ella misma la sufrió. Si en
el extranjero el lazo de unión entre los españoles era la propia
nacionalidad, en Madrid tendría que existir alguno para unir a los
sufridos extremeños. Siendo Extremadura una región muy vinculada a sus
creencias religiosas, el Cristo de su pueblo natal continuó siendo su
maestro y aliado. En Septiembre de 1956 dos locutores de Radio Nacional
de España entrevistan a Francisca Mateos acerca de la historia del
Cristo de la Victoria y de su proyecto de fundar una Cofradía en
Madrid en la cual pudieran reunirse no solamente los extremeños,
sino cualquier persona que compartiera el principio fundamental de
fraternidad, con el Cristo como nexo común. El proyecto de la Cofradía
del Stmo. Cristo de Serradilla cumplió un doble objetivo dentro de la
vida de Dª. Francisca: fue una plasmación de su gran devoción y de su
gran labor humanista. Después de 38 años ejerciendo el
Magisterio y dirigiendo centros escolares, Dª. Francisca Mateos
Una de las grandes aficiones que tuvo Dª. Francisca
fue viajar. La jubilación le aportó tiempo para ampliar su
experiencia fuera de los límites fronterizos. Quiso visitar in-situ
todo aquello que durante su vida solo pudo consultar por libros y
fotos, conocer a personas que viven otras culturas, otras
religiones.
SOLIDARIA CON LA JUVENTUD D. Francisca Mateos fue una persona comprometida con la sociedad, y en especial con la juventud. Derribó las barreras generacionales y se interesó activamente por las inquietudes que rodeaban a los jóvenes. Exponía con libertad su punto de vista y compartía largas conversaciones aportando la experiencia que la vida le había otorgado. Entre charla y charla siempre encontraba el momento para fomentar el ajedrez entre sus contertulios.
AMIGA DEL COSMOS Al carisma y enternecedor trato de Dª. Francisca no se resistieron ni los astronautas. Merced a las visitas que realizó a la URSS y a EE.UU., surgieron nuevas e interesantes amistades: investigadores, humanistas, maestros, arquitectos, millonarios...y astronautas !. De entre todos los personajes que conoció, mención especial merecen los astronautas que comandaron el Apolo 11 y, sobre todo, a la primera mujer astronauta de la historia, Valentina Tereshkova. Con esta última estuvo manteniendo correspondencia a lo largo de su vida.
SUS AFICIONES Mujer sensible, cultivó las Bellas
Artes, esencialmente la Música y la Pintura. Desde joven tuvo
Compatible con el juego del ajedrez
era también las conversaciones de sobremesa. Eran muchas las visitas que
llegaban a casa de Doña Paquita (como le llamaban en confianza) para
sentarse a la mesa y dialogar. Las charlas se alargaban en el tiempo
hasta que llegaba la noche, y a veces la madrugada. A pesar de llegar
muy cansada del trabajo, siempre había una visita en casa y algún plato
adicional en la mesa. Algunos venían a buscar consuelo, otros a buscar
soluciones o mediación, otros a contar su vida y otros simplemente
a compartir buenos momentos. El caso es que raro era el día que ella
llegaba del trabajo y no tenía alguna visita. Así, entre amigos y
conocidos, pasaban los momentos más relajados de la jornada. Y juntos
reían, charlaban o meditaban. De aquellas reuniones siempre quedaba algo
positivo, ya fueran sonrisas o planes de futuro. SU LEGADO Es de justicia el condecorar a las personas que destaquen por su valiosa aportación a la sociedad. Sin embargo, es notorio que existen grandes personalidades que, como Dª. Francisca Mateos, trabajaron en el anonimato y huyeron del culto a la personalidad. Miles de condecoraciones llegan a colgar en las costosas chaquetas de políticos, militares o coleccionistas por el mero hecho de ser gente cercana a quienes las otorgan. Muchos de estos galardones son otorgados en campos de batallas, bancos o dormitorios, sin que exista una aportación real a la sociedad. Dª. Francisca Mateos dedicó toda la vida a los demás, y lo hizo de forma ejemplar, dejando un rastro de esperanza donde hubo ruina y desesperación. Transcurrió la mitad de su vida arreglando lo que destruyeron los galardonados militares que plagan con sus nombres las denominaciones de las calles: colegios, iglesias, hogares...Sin mas armas que la Cultura y el esfuerzo personal, esta mujer que nació en un pueblo humilde logró ganar el pulso a una sociedad intolerante con las mujeres y llegar a convertirse en un referente profesional y una humanista ejemplar. Si cualquier reconocimiento oficial era difícil de conseguir, ella por ser mujer, autodidacta, independiente y dedicada a su trabajo, lo tuvo aún mas complicado. Todos los reconocimientos que Dª. Francisca obtuvo en vida fueron por clamor popular, puesto que ella nunca fue una persona que pretendiera tales honores. Negándose a participar en el juego de la vida, en el que todo el mundo hace trampas, su lema era: " La mejor condecoración es que nadie te haga bajar la mirada ". Y, esa fue su mejor condecoración. Entre las condecoraciones que recibió a título oficial figuran la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, la Medalla al Mérito en las Bellas Artes y la Medalla de la Cruz Roja. Aparte, recibió diversos Premios de Ajedrez, Diplomas y numerosos homenajes organizados por profesores, asociaciones y vecinos. Serradilla se unió a dichos reconocimientos inaugurando el Parque Francisca Mateos, en el que fue erigido un monumento en su honor.
Tan importante como el reconocimiento institucional, ha sido el social. Siempre tuvo una solución para cualquier persona que solicitó su ayuda o su mediación. Son muchas las personas que hoy en día todavía agradecen la aparición en sus vidas de Dª. Francisca. En los archivos de esta Fundación figuran numerosas documentos en los que intercede ante personas u organismos públicos y privados para pedir justicia o favores, para solicitar trabajo, para solicitar el perdón..Eran personas que llegaban con auténticos dramas familiares y solo necesitaban una firma para solucionarlos. Pero algunas firmas eran imposibles si no existía una persona que fuera a buscarla. Y, sin otro medio más que el propio aval personal, son muchas las familias que salieron adelante gracias a su solidaridad y compromiso social. Su legado a cada una de estas personas fue su futuro. Por último, y quizás el más valioso de todos los legados que nos quedan de Dª. Francisca Mateos, es el de los valores. Su vida ha sido un ejemplo vivo del triunfo personal a través del esfuerzo, la constancia y la templanza. Un ejemplo de lealtad absoluta a sus principios y creencias, al margen del culto personal y las pretensiones materiales. Un ejemplo solidario y humanista que facilitan la convivencia. Una pasión por la Cultura que posibilita la comunicación y el entendimiento entre las personas. Dª. Francisca Mateos Rodríguez fue y debe permanecer como un Patrimonio de la Humanidad. De ahí la razón de ser de esta Fundación abierta no solo a los que conocimos a FRANCISCA MATEOS RODRÍGUEZ sino a quienes, por su juventud, no tuvieron ese privilegio y deben conocerla.
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